El ego del matemático

Muchos genios que vivieron hace miles de años en la antigua Grecia o el Imperio Persa, así como también otros más modernos; alemanes, suizos y franceses, nos dejaron importantes escritos científicos y matemáticos. Todos estos escritos han tenido la fama de ser complejos y las matemáticas en si tiene esta fama de ser complicadas.
Las ciencias matemáticas han hecho contribuciones muy importantes para el progreso de la humanidad. Esta complejidad hace que muchos jóvenes que se dedican a este campo del conocimiento adopten alguna actitud tan extraña como la de sentirse especiales, diferentes y mejores que otros grupos.
En las universidades suele darse que un nuevo integrante tenga que enfrentarse al ego del matemático. Este comportamiento de los estudiantes o profesionales de esta área puede clasificarse como una patología que hace que ese matemático o pequeño grupo de ellos se crean tan exclusivos, algo así como un superhéroe incomprendido. Sienten el poder de humillar a cualquier compañero porque dominan la matemática a un cierto nivel o al menos así lo hacen ver.
Resulta que la mayoría de los matemáticos de este estilo suelen ser malos en el área, dominan la ciencia con ciertos tecnicismos, suelen ser malos en la parte conceptual y teórica. Son capaces de resolver una integral compleja (de forma mecánica), pero difícilmente puedan establecer una relación real entre una situación de aprendizaje y algún concepto matemático que sea idóneo para dar una respuesta adecuada o certera.
El matemático egocéntrico suele humillar principalmente a los de nuevo ingreso hasta el punto de enviarlos a estos a estudiar otras carreras teniendo en menos las mismas. Este matemático critica de mal forma a los que usan equipos digitales para calcular ya sea una integral o exponer el comportamiento de alguna función en SACs.
Un comportamiento tan penoso que suelen tener este tipo de matemáticos es que, irónicamente, desprecian áreas o temas de la misma ciencia, porque nunca tienen amor verdadero por algún concepto en específico, mientras estudian calculo (análisis matemático), asignaturas como la geometría o la estadística pasan a ser menos.
Suelen menospreciar a los novatos de matemática y a gente de biología, química, entre otras. Carreras de física e ingeniería que muestran un poco más de afinidad con las matemáticas, suelen tener mejor trato, pero aun así no se salvan del menosprecio. Incluso algunos llegan tan lejos que sus propios familiares se van haciendo menos y ajenos a su vida, por no tener ninguna afinidad a esta ciencia.
Este tipo de comportamiento tan despreciable no es algo nuevo que haya visto en mis años de estudios en la UASD donde supe identificar este tipo de compañero o profesor. Muchos de ellos cuando tropezaban con alguien que mostraba algún conocimiento superior, buscaban la forma de establecer alguna amistad para tenerlos como compañero exclusivo o un miembro más del grupo.

Resulta que en la historia matemática tenemos entre, quizás otros, un fisicomatemático que mostraba cierto comportamiento, aunque parecido era mas exagerado, se dice que la persona de Isaac Newton “era detestable, amargada y recluida. Newton fue muy problemático, solitario y sufrido. Tenía un super ego de ser tratado como todo un genio, fue un maestro autoritario, cruel, impiadoso y obsesivo”.
Este tipo de actitud puede ser mejorada, se debe saber que quien realmente aprende matemática tanto en sus teorías como en sus aplicaciones tiende a tener una actitud más de un eterno aprendiz que siempre está abierto a nuevos retos y aprendizajes de cualquier parte que venga. El matemático egocéntrico debe ser sometido a un trabajo o a un paseo por el trabajo de otras áreas, ser involucrado para que se dé cuenta de lo importante que pueden ser las demás asignaturas y concientizar sobre la importancia que tienen y el esfuerzo que demandan cada una.
Otro punto que ayuda a bajar la temperatura de este matemático es participar en conferencias o simposios donde exponga algún tema en concreto que le exija organizarse y considerar las necesidades de otros en la comprensión de su tema. Allí encontrará colegas que están a otro nivel, que no lo sabe todo, y que necesita perfeccionarse de forma continua.
La vida de un ser humano no es suficiente para acaparar todo el conocimiento existente, siempre faltará algo más por aprender que lo que sabemos. Un buen matemático suele tener habilidades comunicativas y sociales, no mira a nadie por debajo del hombro. Mientras nos creamos sabelotodo y mantengamos un comportamiento prepotente, en cualquier aspecto de la vida se hace difícil tomar puestos de gerencias o liderazgos.
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